Vargas Llosa, libertad de prensa y voto voluntario (I)
Publicado en Expreso el 15 de enero de 2014
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La libertad de prensa se funda en la libertad de expresión, constituyendo ambas el gran marco institucional de la sociedad contemporánea, donde conviven países con diferente grado de desarrollo: unos adelante, otros empeñados en alcanzarlos o sobrepasarlos. El resto, debatiéndose en el atraso, lejos del desarrollo, o neutralizados en el empeño; o carcomidos por diversos conflictos internos.
Ahora bien, independientemente de los temas coyunturales, lo que podemos apreciar como una constante de progreso es que para los países más avanzados la libertad de prensa es un valor supremo. Para los más atrasados, es una de las instituciones más vulnerables. Los atropellos contra periodistas y medios de comunicación están a la orden del día. (Los periodistas asesinados se apilan por miles en nuestros países.)
Pero al margen del debate actual sobre la supuesta “concentración y acaparamiento” por la vinculación asociativa entre los dos diarios de mayor circulación, una cosa debería quedar clara a estas alturas: la libertad de prensa y su núcleo institucional, la libertad de expresión, sólo puede ser perjudicada cuando se le cierran las puertas del mercado a quienes quieran acceder. Y esto es válido para toda sociedad mercantil, como la nuestra y todas las demás en el mundo en que vivimos, incluyendo las sociedades estatistas, vigentes y extinguidas, aunque se proclamen, ahora o antes –equivocadamente– socialistas.
Por tanto, lo que puede perjudicar la libre expresión de las ideas, o sea la libertad de prensa, es cualquier forma de control sobre sus contenidos. Incluso si se presentara con la angelical envoltura de “regulación”. Pues nos pondría de la mano de su hermano gemelo: el del `derecho´ al voto obligatorio. Que si es un derecho, tendría que ser forzosamente voluntario. O es una obligación, como ahora: Falso derecho. Por eso, sólo las sociedades más civilizadas, tienen voto voluntario.
Entonces, no le quedaría más a nuestro valiosísimo premio Nóbel de Literatura que añadir a su importante proclama (que el tema sea resuelto únicamente por el poder Judicial); el pasar del voto obligatorio (con el cual, como acá, cualquier cosa puede pasar), al voto voluntario. Única alternativa para encarrilar todas las libertades, y para siempre, rumbo al desarrollo. No sólo la de prensa. Momento propicio ahora, pues fue el partido del gobierno que en el Congreso de la República votó por ese cambio.
Otras publicaciones sobre el voto voluntario: Voto obligatorio: ¿derecho u obligación?
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